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El reloj de la vida

tic, tac, tic, tac.

Las agujas del reloj avanzan con los minutos, y sigues allí, en el mismo lugar de siempre. Observando como la página 25 de tu vida pasa rápidamente y tú sigues sin hacer nada. Sentado en la misma silla, mirando por la ventana hacia aquel rincón del horizonte, o quizás observa aquel lugar en donde ni soledad se atrevería a estar, por miedo a quedar en el olvido.

tic, tac, tic, tac.

El tiempo avanza, la pagina 25 escribe las últimas líneas, comenzando a pensar que escribir en la siguiente, cuando te das cuenta que desde la página 20 todo se repite: frustraciones, arrepentimiento, soledad, dolor, y unas alegrías pasajeras que siempre, pero siempre te has encargado de borrar en aquel cuaderno raído por los golpes de la vida. Pareciera que la historia no quiere continuar. Pensando en lo que pasó, en lo que pudo haber sido, en lo que definitivamente fue: en la suma de estos años sin duda que su resultado es negativo. Aunque no todo es tan malo. Siempre hay una luz, un rostro alegre, una parte de aquella historia contiene un aspecto alegre, que por supuesto, el dolor y el llanto lo termina borrando con las lágrimas. Pareciera que en este cuaderno las alegrías sean tan frágiles, que bastaría una lágrima para eliminar todo rastro de felicidad. Aunque siempre esta el recuerdo que guarda hasta lo que el llanto se atreve a borrar.

tic, tac, tic, tac.


Siente como pasa el tiempo. Sigues igual. Pareciera que nada cambiase. ¿Qué sucedió que todo repentinamente se estancó de golpe? ¿Qué sucedió que la historia no quiere avanzar? ¿Qué hace falta para volver a escribir alguna palabra nueva en la historia de la vida?

tic, tac, tic, tac.

Preguntas que aparecen a medida que el sonido del reloj aumenta el repique de las agujas, preguntas que dejan en evidencia todo lo que has sido, lo que eres actualmente y en lo que te puedes convertir. Preguntas con culpas, miedos, llantos, frustración. ¿Dónde estásn las preguntas de la felicidad? Creo que se perdieron en el adios definitivo, o quizás aquella mujer, la que amaré, las tiene guardadas para cuando nos encontremos. Pero, ¿Cuándo te encontraré? Quizás ya estas conmigo y yo no me doy cuenta. El reloj indica que se debe avanzar. ¿Cómo decirle a mi alma que es necesario dejar atrás todo lo hecho? ¿Cómo decirle a mi conciencia que todos los errores se pueden enmendar en el futuro? Aunque para ella no exista el futuro. El futuro es un tiempo que no existe. Solo somos presentes. El saldo del presente es negativo.

tic, tac, tic, tac.

Es hora de dejar aquella silla que tan cómodamente te permite llorar y lamentarte de tu situación, de todo lo mal que lo has hecho. Es hora que el repique de las agujas sea el anuncio que un segundo más de felicidad ha transcurrido. Sin embargo, ahora, las agujas solamente indican tristeza.

tic, tac, tic, tac.

La vida se esta escapando de ti por no saber aprovecharla. Tal como ella, la vida te dejará solo.

tic, tac, tic, tac.

1 expláyese:

Joha dijo...

el tiempo se nos va de las manos ¿no? Es tan crel pero tan maravilloso a la vez. Yo, por ejemplo, tengo la capacidad de borrar recuerdos tristes de mi vida con solo agregarle a mi mente un poco de tiempo. Dicen que son mecanismos de defensa, yo creo que mantener o dejar ir ciertos recuerdos nos permite ir editando nuestra vida linealmente (soy productora). La edición buena o mala que hagamos, es cosa nuestra. Que tan buenos somos en capturar nuestra esencia de vida. Es algo que deberíamos evaluar, antes de que sea muy tarde para capturar los momentos más precisos.

Me extendí... lo siento.
Saludos, desde mi Costa Rica preciosa. Tan llena hoy de banderas por las elecciones.

 
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