Hoy se cumplen 59 años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas instauró cada 10 de diciembre el día de los Derechos Humanos, exhortando a paises y organizaciones para que observaran este día. O sea, que hicieran algo para recordarlo. Para los países, es el día del año - antes de la navidad - especial para decir "lo bien que lo hacemos como gobierno, y como realizamos nuestro mayor esfuerzo para que todos los ciudadanos puedan disfrutar de sus derechos humanos", aunque mientras señalen esto, al mismo tiempo en algun rincon de su país, algún ciudadano es violado en sus derechos por parte del Estado. Que mejor forma de terminar el año que celebrando "lo bueno que somos".
La ONU señala en su
preámbulo a la explicación del 10 de diciembre:
"La promoción y protección de los derechos humanos ha sido una de las mayores preocupaciones para las Naciones Unidas desde 1945". Es hora de decirles que han fallado. Sí, han fallado en su misión básica. Podrán decirme que no han fracasado en el sentido de todas las instituciones, convenciones, tratados y resoluciones que se han creado, cuyo fin es la protección de los derechos de las personas. Siento decirles, que toda esta gama de documentos, son solamente papeles contenidas de frases, palabras y conceptos de una belleza esperanzadora, pero que está cubierta con el manto de la inaplicabilidad y desconocimiento por parte de los Estados. Sí, los mismos que conforman las Naciones Unidas. Los mismos que crean tratados en un organismo, no lo aplican en el día a día. Aquella luz que envuelve sus discursos al crear y aprobar estas convenciones, se diluye en la oscuridad de la indiferencia y desconocimiento de lo firmado.
Hoy - como cada año - los periódicos del mundo llenan sus portadas con datos desgarradores, gritos de protestas y auxilio por una realidad que nos asfixia día a día: el irrespeto a los derechos humanos. Los Estados, haciendo oidos sordos a estos llamados - con el desconocimiento y la indiferencia - realizan "actos simbólicos" llamando al respeto por los derechos de cada persona. Algunos - sin temor a la vergüenza pública e internacional - llaman a sus pares a respetar los derechos humanos, "reprochando" a aquellos que los violan flagrantemente, al mismo tiempo que un niño no puede asistir a un colegio del gobierno, porque sus padres no pueden pagar una matricula cuyo pago no es obligatorio. Que ejemplo de respeto a los derechos humanos ¿No?
No piensen que toda esa exageración de los diarios del mundo dure una semana, o un mes - ojalá fuese así. Es sólo por hoy. Al otro día, podrá seguir disfrutando de las portadas con aquella modelo o futbolista, en algún escándalo de tipo violento-sexual que tanto les entretiene. Lo de hoy es sólo una pausa. No se preocupe, nadie tiene intenciones de seguir diciéndole la cantidad de violaciones a sus derechos que se cometen día a día. No es la intención que los ciudadanos reflexionen a partir de dicha situación. No, por ningún motivo deben hacerlo. Por algo existen estos escándalos: hay que tenerlos entretenidos, que no piensen en nada más que lo que sus ojos ven día a día cuando prenden el televisor cada tarde.
Lo de los gobiernos es peor. Solamente es el acto. El Día de los Derechos Humanos comienza al iniciar el acto y finaliza con el termino del mismo. Ni siquiera existe un espacio para reflexionar. En caso que dicho espacio existiera, los gobiernos estarían en un constante aprieto. Hay que evitarlo como sea.
Así se nos va el día. Con aquella sonrisa de oreja a oreja, agradeciendo a los responsables por dotarnos de una institución como la ONU y de tratados y convenciones tan importantes como la que se celebra en este día. Finalmente la sonrisa termina siendo nuestro consuelo para algo que los gobiernos no quieren asumir: el respeto a los derechos humanos ¡Qué autocomplacencia! Nos permite vivir tranquilos. Confiamos en que ahora si que se respetarán nuestros derechos. Aunque sea la misma frase que estemos escuchando desde su creación. Muchos creen en ella y siguen creyendo.
Yo ya no creo en ellos. No puedo.
Como creer en la supuesta protección de los derechos humanos que nos otorga las Nacionaes Unidas cuando sus instituciones no tienen ningún peso: El Presidente de Sudán, Omar Al-Bashir, lleva casi un año desde que fue acusado por la Corte Penal Internacional, por crimenes contra la humanidad, por las cientos de miles de muertes que arrastra dicho país desde que un nuevo conflicto armado emergiera el año 2003. Se ha comprobado que desde el gobierno se ha ayudado para acabar con una parte de la población, apoyando monetaria y logisticamente a grupos paramilitares.
La institución insigne en esta materia de dicho organismo, el
Consejo de Derechos Humanos, es otra vergüenza más que lleva a la desesperanza. Basta solamente ver su descripción:
"es un órgano intergubernamental que forma parte del sistema de las Naciones Unidas y que está compuesto por 47 Estados Miembros responsables del fortalecimiento de la promoción y la protección de los derechos humanos en el mundo." ¿Quienes son estos 47 países? Estados en donde se violan a diario - y en forma descarada - los derechos humanos: Brasil, Italia, México, Estados Unidos, Cuba, entre otros. De los países que lo componen, no podría arriesgarme a decir que algún país salva el test de la blancura. Como pueden apreciar. No hay esperanzas. Si usted tiene esperanza que un organismo cuyos miembros son estos países, dejeme señalarle que se conforma con bien poco, lo que confirmaría su autocomplacencia y mediocridad. Por lo mismo, no puedo - ni me siento - parte de esto.
No puedo celebrar el Día de los Derechos Humanos. Así como están las cosas, no puedo. Llevamos casi 60 años en este mismo debate, en las mismas frases, en la misma falsedad del encanto.
Como puedo ser parte de esta "fiesta", siendo que los Estados no han hecho nada por cumplir los compromisos firmados. Ni siquiera un simple declaración de 30 artículos son capaces de realizar, como les creeré. Pues claro, comienzan con su perorata que "hacemos todo lo posible por cumplir con los compromisos firmados" " que es imposible cumplirlos a cabalidad", entre otras sandeces. Ese es su escudo ante la desgarradora crítica. Pareciera que es mas facil lloriquear en los discursos, que cumplir los compromisos que en forma voluntaria han suscrito.
No hay nada que celebrar. Mucho que lamentar.
Como vamos a celebrar si en paises como Sudafrica e India los niños y niñas se mueren producto del SIDA sin recibir un tratamiento adecuado; si el mal de los niños soldados afecta a países como Myanmar, Uganda o Colombia; si en Cuba, Irán y China, la disidencia es permanentemente hostigada; si en Chile, Nicaragua y El Salvador prohiben totalmente el aborto, con consecuencias relacionadas con la alta tasa de mortalidad materna (sobretodo en Nicaragua); si Estados Unidos sigue torturando y negando derechos en nombre de la lucha contra el terrorismo; si China sigue ejecutando anualmente la enorme cantidad de personas en juicios injustos y utilizándolo como un arma para destruir a la oposición política; si países como los pertenecientes a la Unión Europea siguen discriminando a los inmigrantes; si en Nigeria, Chile y Paraguay los pueblos indígenas son reprimidos violentamente y discriminados; si en Mexico en donde las torturas por parte de la policia son generalizadas; si en Eslovenia, Eslovaquia, Serbia y Polonia, en donde las personas LGBTT son permanentemente discriminadas y hostigadas por exigir sus derechos; si en Arabia Saudita en donde la lapidación contra las mujeres por delitos relacionados como "andar sola en la calle, el adulterio, estar con otro hombre que no sea su esposo, entre otros" es pan de cada día; si en países como Colombia el ejercicio del sindicalismo ha costado la vida en 20 años de 2000 sindicalistas, asesinados por paramilitares y en un porcentaje muy menor por personeros de las guerrillas, si en Venezuela en donde el ejercicio de los derechos civiles cada vez es menor, en donde muchos organismos ven peligrar su accionar día a día por el miedo a que el gobierno prohiba su existencia; si en Brasil la violencia policial sacude los barrios mas pobres de las grandes ciudades, dejando muertes a su paso, Brasil es el país que tiene la peor tasa de muerte de inocentes a manos de la policia; si en Australia los refugiados son recluidos en situaciones extremas, como el desierto australiano; si en Guatemala y Rusia la violencia de género son males endemicos, con cifras de cientos de muertes de mujeres al año; y sobretodo en la impunidad que existe en todos los países que han pasado por situaciones de guerras civiles, dictaduras, regimenes totalitarios y autoritarios, en donde estos conflictos se terminan con amnistias para los involucrados, pudiendo caminar libremente por las calles, las mismas en donde mandaron a asesinar o a torturar a compatriotas. Así, ¿Cómo podemos celebrar?
Así, la lista puede seguir. Esta triste lista de la desesperanza se incrementa día a día con una nueva violación a los derechos humanos por parte de los Estados. Que no nos vengan con el cuento de la importancia de la carta y la declaración de los Derechos Humanos. Por favor, con esto no quiero culpar a la ONU, ¡para nada!, conozco personalmente el esfuerzo que realizan personas que trabajan allí para hacer de este mundo, un lugar en donde la misión del organismo se pueda cumplir, pero toda esta esperanza de su personal, termina estrellándose en el muro de la incapacidad que tiene este organismo para hacer valer sus resoluciones. Creo que ya no es tiempo de celebrar como premio de consuelo, el que exista esta carta. Una celebración así, terminará por enceguecernos en nuestra complacencia. Por ende, a esta celebración por el Día de los Derechos Humanos, le digo: No, gracias.
El tiempo de celebrar lo poco que tenemos, se acabo. Ya es hora de pedir aquello que nos quitan día a día: nuestros derechos.
4 expláyese:
Hay miles de muertos que caminan y tampoco se nota. Gente que se muere en los hospitales a la vista de políticos que no quieren hacer nada. Negligentemente marchamos y ya estamos en un mundo sin prójimo..
Un abrazo desde comunidad PTB.
Sergio
Si realmente los países tratan a los derechos humanos como malos amantes, los utilizan y los ignoran a placer.
Todos aseguran arriesgar todo por defenderlos pero si algo es cierto, es que no pasa nada a quienes los violan. Así pasa en CR, donde ante un Tratado de Libre Comercio se omitió la consulta al pueblo indígena, pasándole por encima a sus derechos, como si no existieran. Es lamentable pero es el mundo, donde hay protocolos al parecer "imposibles de acatar", donde hay este tipo de organizaciones que averguenzan a sus causas, donde hay tanta desfachatez. Saludos desde CR. :)
gracias a los dos por sus comentarios. personalmente visito cada vez que escriben algo en sus blogs, pero no he tenido el tiempo para dejarles algún comentario. Me lo daré esta noche.
saludos!
Desgraciadamente tienes razón, el Día de los derechos humanos es un acontecimiento que se queda en teoría, a lo más la mención de algunas cifras inutiles o el recordatorio de actos ultrajantes que jamás llegarán a conocer la justicia...
Saludos.
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